Número 67
Diciembre 2008
 

Alumni voices
Juan Antonio Cuéllar


seguir en el doctorado de Teoría. A mí lo que más me apasionaba era la composición, así que tomé un riesgo y renuncié a la beca en Teoría para aplicar al doctorado en Composición, y pasé, pero sin financiación.

A esas alturas yo no tenía ningún ingreso adicional, ni ayuda de nadie. Le debía plata a Colfuturo y se me había terminado la beca Fulbright. Pero fui al departamento de español de la Universidad y me terminaron recibiendo como profesor visitante. Fue increíble, pero duro, porque me tocó trabajar mucho. Pagaban muy bien, pero era un puesto de 8 horas al día, 5 días a la semana, reuniones, clases y atención a estudiantes, y mientras tanto tenía que seguir con el doctorado.

Así pasó un año y me fue bien. Yo planeaba quedarme un año más, pero en noviembre me escribieron de la Javeriana ofreciéndome la decanatura de la Facultad de Música. Yo no lo pensé dos veces. Pertenezco a la primera generación de esa Facultad y junto con otros estudiantes de ese entonces, ayudamos a construir la carrera. Trabajamos con Guillermo Gaviria, que prácticamente se inventó esa facultad, ayudamos a armar el programa y hasta a redactar los documentos que pedía el ICFES. Así que la decanatura de la Javeriana era como si Guillermo me estuviera pasando la batuta, y yo acepté de inmediato.

Entonces me vine para Colombia, me posicioné en el cargo y luego me devolví para resolver cómo graduarme. Terminé la tesis mientras ejercía la decanatura. Tuve que pedir una licencia de 3 semanas para terminarla. En Indiana estaba acostumbrado a dormir 3 horas diarias, por el trabajo y el estudio, así que en el 2004 me llegó el grado por correo, porque no pude ir a la ceremonia. Pero si no hubiera sido por Fulbright nada de eso habría pasado.

Yo siempre he tenido en la cabeza que las oportunidades que uno tenga son para retribuirlas aquí. Cuando estaba por terminar el doctorado en Indiana, había mil posibilidades mejores allá, pero preferí regresar porque para mí eso tenía un valor agregado. Ahora estoy en Batuta, un sistema que involucra a 36 mil niños de todo el país, de los cuales alrededor de 30 mil son desplazados y vulnerables, y es increíble ver cómo les sienta de bien este programa. Son niños con baja autoestima, que se sienten estigmatizados, con entornos familiares problemáticos, que comienzan a cambiar porque se sienten orgullosos de su propio trabajo, de hacer parte de una orquesta, y de poder presentar algún talento frente a su comunidad. Uno tiene que estar donde puede hacer el mayor bien posible, tratar de retribuir donde mejor puede hacerlo. Y ahora me gustaría que los profesores de Batuta se presentaran a las convocatorias de Fulbright para que realicen maestrías en pedagogía musical en Estados Unidos.

Juan Antonio Cuéllar, nuevo director de Batuta y exbecario
 

De mi experiencia de casi 6 años en Estados Unidos me queda sobre todo una percepción de Colombia más objetiva, más contextualizada, y una manera de aprender muy gringa, deductiva, que va de la realidad a los conceptos y no al revés.

Desde que estudiaba Música en la Javeriana y oí hablar de Fulbright, supe que quería aplicar, porque siempre he sido un convencido total del sistema de educación superior de Estados Unidos. Durante mi estadía me encontré con un mundo académico hiperdesarrollado, rico en revistas indexadas, sistemas de bibliotecas y asociaciones académicas extrauniversitarias.

Me fui en el 96, el año de la desertificación de Colombia en el gobierno de Samper, cuando el presupuesto de Fulbright Colombia
estaba recortado, pero en la Universidad de Indiana, a donde fui a realizar mi maestría en Composición, tuve la suerte de ganarme dos concursos: uno para ser profesor asistente y otro para acceder a una beca de doctorado, que le otorgaban a un estudiante de toda la universidad al año, la Chancelors Fellowship.

El doctorado, sin embargo, era en Teoría, y llegó un punto en el que, después de que mi tesis de maestría, que era una obra para orquesta, se ganara un concurso para ser interpretada en el Carnegie Hall por la America’s Composer Orchestra, y de que un cuarteto que escribí se ganara el Premio Nacional de composición del 98 en Bogotá, me pareció que era una bobada

     
 
Homenaje a una vida comprometida
     
 

Bernardo Hoyos, exbecario Fulbright en 1959, fue
galardonado con el Premio Simón Bolívar a la Vida
y Obra de un Periodista, en reconocimiento a su
carrera de 55 años dedicada al periodismo cultural.

Abogado de profesión y periodista cultural por
vocación, fue locutor y cronista cultural de la
BBC y director de la edición española de la revista
International Management. Como becario Fulbright
realizó un Máster en derecho comparativo en la
Southern Methodist University en Dallas.

Hoyos fue director de Radio Bolivariana y desde
1999 dirige la emisora de la Universidad Jorge
Tadeo Lozano.

Un merecido reconocimiento a una vida dedicada
a la cultura en un país en donde resulta difícil
divulgarla.

 

En el 2001 comenzó la lucha política de Sandra
Ceballos, cuando obtuvo una curul en el Congreso
y al mismo tiempo le fue diagnosticado un cáncer.
Como integrante de la bancada del Partido de `La
U´ luchó por los derechos de los pacientes que
compartían su condición, y en el 2004, creó la
fundación ONES, para las mujeres con cáncer de
seno.

La congresista Sandra Ceballos fue becaria Fulbright en 1989, cuando fue seleccionada para realizar un Máster en asuntos internacionales en la Universidad de Harvard.

El pasado 21 de septiembre falleció a sus 44 años, tras una larga lucha contra el cáncer de seno. En nombre de todos los becarios, exbecarios y el staff de Fulbright, nuestro más sentido pésame para su familia.

 
 

Lanzamiento de la asociación de exbecarios

En febrero del próximo año, se lanzará la nueva asociación de exbecarios Comunidad Fulbright Colombia, que tendrá como apoyo la plataforma en internet FulConnect, para mantener a todos los becarios y exbecarios
conectados.

Mediante la plataforma FulConnect, los exbecarios inscritos podrán acceder a
servicios especiales que ofrecerá Fulbright, como una bolsa de empleo, un servicio de clasificados, un directorio de todos los fulbrighters colombianos y estadounidenses, y mucho más.

A través de FulConnect, los exbecarios también podrán participar en los distintos programas diseñados para continuar con el intercambio entre las personas y para el enriquecimiento de la experiencia Fulbright, como el programa de Mentores, mediante el cual un exbecario podrá mentorear a un nuevo becario, el programa Fulbright Host, para compartir tiempo con los becarios estadounidenses de distintas formas y el programa Comparta sus Conocimientos, para que los que deseen puedan donar servicios profesionales.